Transcripción completa de la entrevista que Batería Total realizó a Kirk Covington en su número 16 de marzo de 2001.
KIRK COVINGTON (Un gigante)
Kirk Covington es un gigante de la batería en todos los sentidos. Mide más de metro noventa y pesa más de ciento veinte kilos. Pero esto no le impide demostrar su agilidad sobre el instrumento. Sus golpes son potentes y veloces, pero nunca se exceden en su energía. Saca el sonido “fuera” de la batería utilizando al máximo el rebote en cada uno de sus movimientos. Escuchar a este peso pesado es algo mágico, prácticamente increíble. Es el motor que coloca a Tribal Tech entre las mejores bandas actuales de fusión.
Hace cinco años tuve la posibilidad de conocer ampliamente a Kirk Covington. Durante seis meses compartí su sabiduría y conocimientos en las clases que ofrecía en la escuela de música Musicians Institute en Holliwood, California.
Kirk solía entrar a la primera clase pateando sillas y haciendo chistes con un humor americano muy positivo. Como maestro siempre incentivó a sus alumnos, compartiendo en todo momento sus “secretos”. Como músico es muy completo y posee una voz única. Afirmaría que si hoy no es muy famoso, es porque eligió tocar la música que a él le gustaba, junto a sus músicos favoritos. Elegir el camino menos comercial tal vez nunca lo lleve a ganar grandes sumas de dinero, pero con tras hijos, una carrera exitosa y mucho futuro por delante, Kirk, a sus cuarenta y cuatro años, es más feliz que nunca.
El pasado mes de noviembre estuvo en Barcelona junto a Tribal Tech presentando su nuevo disco, Rocket Science, en la sala Luz de Gas. Tras una inolvidable actuación, subía su camerino y después de conseguirle un Marlboro y un Vodka con naranja, se sentó cómodamente y se dispuso a revelar a B.T. todos sus secretos:
B.T. Comencemos hablando de Rocket Science. ¿Qué diferencia a este nuevo disco del resto de las grabaciones del grupo?
K.C. Este es el segundo disco improvisado. Trick fue el primero. Lo que hicimos fue ir al estudio y tocar sin parar durante cuatro o cinco días. Llenamos muchas cintas. Entonces ahí seleccionamos entre las diez ideas que nos parecían más sólidas y cada uno de nosotros se llevó esta información a su casa y la volcó en su ordenador. Algunas veces le agregamos algo a lo ya grabado y otras lo dejamos como está. La esencia de los dos últimos discos se aleja de la manera típica de composición de Tribal Tech, donde hay cinco temas de Wilis y cinco de Henderson. Estamos mejorando. Rocket Science es funky y se nos ocurrieron excelentes ideas
B.T. ¿Entonces en Thick no teníais ningún pre-concepto de lo que haríais?
K.C. Para nada, todo fue improvisado. A diferencia de Thick, este nuevo disco está grabado directamente a 20 bit A Dats y pasado por ordenador. Ambos tienen esa sensación de Jam. Lo divertido es que si escuchas estos discos no sabrías decir si se trata de composiciones o ideas que surgioeron en el momento.
B.T. Tocas cosas muy creativas utilizando escobillas y baquetas o distintas combinaciones a la vez. ¿Cómo has llegado a esto y para qué?
K.C. No es algo en lo que haya trabajado. Por mi condición física, tengo la posibilidad de sostener baquetas y escobillas con mis brazos sobre el tronco mientras toco. De esta manera evito tener que apoyarlas sobre los toms o el bombo. Si no puedes hacer esto, recomiendo que te busques algún soporte donde colocar todas herramientas y así poder intercambiarlas durante la ejecución. Esta técnica te brinda la posibilidad de jugar con diferentes texturas.
B.T. ¿Tienes algún proyecto paralelo que nos pudieras comentar?
K.C. Estoy metido de lleno en la producción. Produzco pop hortera y discos para chavalas. Lo que más me ayuda en este trabajo es el gran sonido que tengo en casa. Además de esto tengo dos proyectos personales. Uno es una banda de blues, Dog Party, y el otro es mi disco. Tuve la oportunidad de tocar con Joe Zawinul durante seis meses, tiempo suficiente como para pasarlo bien y grabar un disco en directo en el Ronnie Scotts de Londres.
B.T. ¿Pero entraste como sustituto de alguien?
K.C. Simplemente conseguí la gira, era mi turno. Yo estaba en Italia con un promotor, y su mujer estaba promocionando a Zawinul. Paco (Sery) desapareció durante tres días seguidos. Por suerte yo estaba cerca y me llamaron. Joe hablo por teléfono con Scott Henderson y Scott le dijo que al terminar mis compromisos no tenía problema en que yo me fuera a trabajar con él. La verdad es que entré con una actitudud muy similar a la de Paco. No es que lo intentase copiar, pero si acercarme lo más posible a su manera de interpretar y usarla de base para “cocinar mi propia comida”.
B.T. También eres un gran pianista. De hecho Scott Kindsey te respeta mucho como tal...
K.C. No lo sé. Tal vez sí. Yo respeto mucho la manera en que él escucha (sisas).
B.T. ¿Cuán importante crees que es para un batería saber tocar algún instrumento armónico?
K.C. No lo considero importante, sino ESENCIAL y obligatorio. Todos los músicos deberían tocar un instrumento que permita estudiar armonía, melodía, cambios, improvisación. Y también deberían tocar batería los saxofonistas, pianistas, etc. Para entender de qué va la cosa. Muchas veces toco el piano junto a baterías muy buenos y es interesante poder experimentar el estar fuera de la batería y poder oír lo que ellos están haciendo.
B.T. Recuerdo que siempre solías hacer tocar a tus alumnos en clase mientras nos acompañabas con tu teclado. ¿Cuál era el sentido de estos ejercicios?
K.C. Hacía que los alumnos pasaran por puntos básicos, tocar música latina, jazz, R&R, funk, swing, etc., casi como si estuvieras en un trabajo profesional. De esta manera pretendo prepararles para lo que más tarde van a tener que hacer y obtener una experiencia real.
B.T. ¿Tienes alguna meta como maestro?
K.C. Intento aportar mi filosofía. Puedes elegir la fama y el dinero y hacer giras de pop hortera o puedes optar por lo que yo opté. Para mí es como algo competitivo, como el fútbol. Es como decir a la gente: aquí vamos a patear algunos traseros, ¿tú que tienes? Tocas con el maldito Peter Gabriel, o con Green Day, ¿y qué? ¿Por qué no escuchas esto? No quiero parecer agresivo. Es más una actitud positiva. Se trata de tener ese regalo que es el talento y pasarlo bien.
B.T. Otra cosa que me asombra es tu capacidad para utilizar diferentes baquetas según la situación. Puedes tocar con unas 7 A o con unas 2By te sentiras a gusto con cualquiera de ellas.
K.C. Eso depende mucho de la canción que toque, o sea del estilo de música. Elegiría 7 A, un Constantinople, un Remix, un plato con remaches y otro de 18, para tocar jazz con texturas. O tocaría música sucia y pesada con unas baquetas más grandes, te proporcionan un toque diferente.
B.T.¿Cómo comenzaste en esto de la música?
K.C. Para mí la música siempre ha estado ahí. Mis padres eran cantantes en el coro de la iglesia. Tenía siete años cuando me regalaron mi primera caja y a los diez ya tenía un equipo completo.
B.T. ¿Cuál fue tu educación baterística?
K.C. Si existió alguna vez alguien poco ortodoxo, ese fui yo. En la escuela por ejemplo, yo no tocaba en la Marching Band y tampoco tocaba en las bandas cutres que había en el vecindario. Pero sí tocaba con una banda de garaje. Tocábamos Zeppelling, Zapa, Deep Purple, etc. Más tarde fui a la Universidad de North Texas State. Era más que nada una experiencia práctica, tocábamos todo el día. Tocábamos Bop y por las noches solían salir distintos trabajos.
B.T. ¿Entonces trabajabas durante tus años de estudio?
K.C. Desde los quince años toco bastante seguido. En North Texas casi cada noche. Comencé tocando casi cada fin de semana y cada vez más.
B.T. Recuerdas cuál fue tu primera actuación?
K.C. Sí, lo recuerdo. Fue con mi hermano y estabamos en una especie de fiesta privada en el patio de un vecino. Mi equipo era un par de cubos de plástico grandes, unos bongos y un plato. ¡De hecho me acuerdo que pusimos un bote e hicimos unas dos mil pesetas! ¡Recuerdo hata a la gente que estuvo!
B.T. Tuviste alguna influencia importante durante tus comienzos?
K.C. Hay dos áreas importantes para mí respecto de mis influencias. Una de ellas es el R&R y la otra es más la fusión y el jazz. Terminé el bachillerato en el 74 y en ese momento era un producto de Mitch Mitchel, John Bonham, Keith Moon y del primer batería de Black Sabbath. Pero al mismo tiempo escuchaba la música de mis padres, todo el rollo big band y swing. Escuchaba a Joe Morello, Sony Payne junto a Basie, y tuve la oportunidad de oír a Peter Erskine junto a la big band de Stan Kenton... Durante mi primer año de Universidad me interesé mucho por los grandes como Tony Williams, Elvin Jones, Pili Joe y blablabla.
A los quince años escuché a Billy Cobham por primera vez y me cambió la vida. No mucha gente tuvo la oportunidad de oír a Cobham con CTI, una banda junto a Freddie Hubard, Ron Carter, Cedar Walton y Steve Gadd. Y Cobham y Gadd tocaban un jazz muy abierto. Al mismo tiempo Steve G. Tocaba otros estilos y Cobham estaba con la Mahavishnu Orchestra. Todo este movimiento tuvo mucha influencia sobre mí.
B.T. ¿Cómo desarrollaste esa habilidad de movimiento sobre la batería?
K.C. La mayor parte de eso lo desarrollé naturalmente. Toco prácticamente de la misma manera desde que comencé. Tengo que darle mucho crédito a los golpes simples. Yo siempre elegí dominar estos golpes y tocar más rápido que nadie. Competiría con cualquiera con mis simples. Eso mismo lo pasé a los pies y Cobham me hizo pensar de forma diferente. Redobles, movimientos, aprovecharlos al máximo. Un crash de cada lado, un ride de cada lado, etc. En algún momento también cambié de un día para otro mi técnica. Antes cogía las baquetas con la empuñadura tradicional. De repente hice un gran cambio. Tampoco fui consciente con el ejercicio de liderar con la mano izquierda. Si es cómodo para alguien llevar el groove con la izquierda, bien está. Yo lo llevo con la derecha la mayoría de las veces, pero utilizo bastante la izquierda moviéndola por toda la batería.
B.T. ¿Qué hay de las combinaciones entre pies y manos?
K.C. Creo que hay dos niveles en la batería. Uno es lo que todos hacen, que son rudimentos y distintas combinaciones entre manos y pies. Y ser capaz de hacer con los pies lo que haces con las manos. El siguiente nivel, que es más profundo, no es algo basado en los rudimentos. Es muy difícil de explicar y más fácil de mostrar sobre la batería. Pero es un conjunto de conexiones entre pies y manos que incluye muchos simples con los pies, el rebote con las manos y combinaciones como DDI, IID, entre pies y manos. Este nivel es como una mezcla de todo. Así que para mí están estos dos niveles y yo estoy intentando perfeccionar el segundo.
B.T. ¿Qué practicas para llegar a esto?
K.C. Tienes que comenzar por lo básico, el Stick Control, y no me refiero a hacer textualmente el libro, sino al concepto (muestra las distintas combinaciones entre sus piernas y sus manos) IID,DDI. El siguiente nivel es integrarlo en los grooves, breack y solos.
B.T. ¿Cuál es el proceso que habría que seguir para encontrar tu propia voz?
K.C. Esa puede ser la manera de encontrar tu propia voz si no caes en nada específico que otra persona haya hecho anteriormente. Siempre le digo a los chavales que no importa ni lo que yo haga ni lo que los libros dicen. Sólo hay que utilizarlos como punto de partida. Por ejemplo, aprende un ritmo de un libro hasta que suene guay y luego busca tu propia forma de interpretarlo, inviértelo, comienza una corchea más tarde o cambia la orquestación. De esta manera busca diez combinaciones propias y te encaminas a sonar a ti mismo. Pero esta es una de las preguntas más difíciles de contestar, porque no sé cómo encontré mi propia voz. Supongo que es porque nunca conocí nada mejor. No soy de Nueva York, ¿sabes? Soy de un pueblo y nunca tuve a nadie que me dijera: “¡Eso está mal!” Una cosa que trabajé mucho es ese chop con el charles (abrirlo y cerrarlo lo más rápido posible y continuamente, haciendo pequeños splashes).
B.T. ¿Cuál sería tu consejo para los baterías que quisieran llegar a tu nivel?
K.C. Busca otra gente que tenga el mismo objetivo que tú. Entra en una exitosa banda de fusión, relaciónate con otros músicos que tengan el mismo objetivo. No vas a lograrlo en un grupo de pop. Ni tampoco si eres el único que tira para ese lado. No será necesariamente la banda que te haga más popular o donde ganes más dinero la que telleve a ese nivel avanzado. Mira a Vinnie Colaiuta con Sting. Me gusta usar ese ejemplo porque Sting es uno de los músicos de pop mejor pagado y con más fama. Cuando Omar Hakim tocaba con él eran mucho más funky y libres. Vinnie estuvo tocando durante años esa cosa aburrida. ¡Vinnie Colaiuta! ¡Con lo que es capaz de hacer ese músico! Pero estaba haciéndolo correctamente: ganaba sus billetes y a continuar. En cuanto terminó con Sting en 1998 se fue a tocar con Chic Corea y, no veas lo que hacía, hay un vídeo grabado. Ahí ves que el tío estaba a punto de explotar. Así que mi consejo es que hay que tener un balance si quieres hacer esto. Cada uno somos suficientemente inteligentes para encontrar nuestro camino.
Entrevista realizada por Mariano Steimberg. Batería Total, marzo de 2001.